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Claudio Chiqui Tapia - portada - OYR

Gordo, negro y peronista: la conspiración que nadie mencionó

21/07/2026

Nadie conocía la presencia en esta tierra de Claudio “Chiqui” Tapia, hasta el 3 de diciembre de 2015. Ese día, durante las elecciones para presidente de la AFA, se produjo un histórico empate de 38 a 38 entre Tinelli y Luis Segura, a pesar de que solo había 75 asambleístas habilitados para votar.

Este escándalo, conocido popularmente como el “38 a 38”, contó con más votos que votantes y fue el detonante para que la FIFA interviniera la Asociación del Fútbol Argentino. Tras ese papelón, se creó una Comisión Normalizadora y, poco tiempo después, Claudio “Chiqui” Tapia logró consolidar el apoyo del Ascenso Unido y el sindicalismo (especialmente a través de Hugo Moyano) para llegar a la presidencia de la AFA en marzo de 2017.

El actual mandamás del fútbol argentino declaró que aquella elección la habían ganado 38 a 37 y no 38 a 38, deslizando que algunos dirigentes tenían “mermelada en las manos” para hacer trampa.

Buscando información sobre lo acontecido en esa fecha, se llega a la conclusión de que por primera vez, la mayoría de los mortales, los amantes del fútbol escuchaban la palabra de un hombre que no tenía el perfil, que los hombres del poder de turno querían. Sus primeras expresiones no fueron para nada descabelladas: “Lo digo con mucha firmeza, quienes comenzaron en el 2017 saben de qué les hablamos, nos tocó un momento muy difícil, refundamos el fútbol argentino, veníamos de todo lo que sabemos, el fallecimiento de (Julio Humberto) Grondona, no tener la chance de elegir autoridades, de una intervención, de momentos en los que tanto FIFA como Conmebol querían que se modificasen los estatutos. Pudimos recuperar la democracia, que los clubes vuelvan a tener representatividad. Era un momento muy difícil, donde los clubes no cobraban de los derechos de televisación…”, resumió Tapia.

Y, ahí, en medio de su discurso, hizo una primera referencia a la avanzada del Gobierno nacional contra la AFA, con la puja por la habilitación de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) dentro de los clubes del fútbol argentino. “(En aquel momento) empezaron a ejercer el poder para algunas situaciones que ya hemos pasado, ésta no deja de ser una más de esas, son los mismos actores a los que se les pegaron los votos, tenían mermelada en la mano, esa elección la ganamos 38 a 37”.

El primer escollo en el que salió airoso y fue lo que le dio el puntapié inicial a su amistad con Lionel Messi fue cuando le ganó un juicio a la FIFA y le levantó al capitán del representativo nacional la sanción impuesta. Los registros de la época indican que el órgano máximo que rige el fútbol mundial, decidió suspender de oficio a Lionel Messi por unas palabras inapropiadas al árbitro asistente de un Argentina vs. Chile en el estadio Monumental, por las eliminatorias sudamericanas. En aquel momento, el “Chiqui”, contrató a Juan de Dios Crespo y a Ariel Reck para resolver el expediente. El capitán argentino, finalmente, fue habilitado por la FIFA, como el referente del ascenso pretendía.

 

Tapia abrazo con Messi - OYR

Abrazo de Lionel Messi y Claudio “Chiqui” Tapia – Mundial 2026

 

A mediados de 2018, Tapia tuvo otro momento de gloria en medio de la debacle deportiva que había supuesto la eliminación, frente a Francia, en octavos de final de Rusia. A su regreso al país, los dirigentes de la AFA lo aclamaron en el mismísimo aeropuerto de Ezeiza. Nada mejor para un desclasado que quienes en algún momento lo rechazaron, lo aclamen y lo hagan sentir parte de un proyecto que empezaba a poner los cimientos del éxito, que después alcanzó. A sabiendas que el recibimiento era visto con recelo.

Amigo de Messi, con el técnico que él quería (Lionel Scaloni), nombre que surgió después de una conversación con César Luis Menotti, el “Chiqui”, no tuvo problemas para poner  su propia tarjeta de crédito para pagar concentraciones y viajes durante la Copa Centenario 2016, cuando la AFA se debatía en internas y estaba a punto de quedar bajo la órbita de una “comisión regularizadora”. En las oficinas de la calle Viamonte “no había un mango” mientras el equipo competía. Los futbolistas se quejaban por la desorganización, pero valoraban que Tapia estuviera a su lado. Sería el comienzo de una aventura que terminó en Qatar 2022 con la Copa del Mundo en las vitrinas de la AFA.

Después vinieron todos los éxitos deportivos que se dieron hasta el subcampeonato en el último mundial que terminó el 19 de julio del 2026. Entre los tantos logros, el “Chiqui” logró la repatriación de Nahuel Gallo, el gendarme argentino, que estuvo detenido en Venezuela durante 448 días.

La alegría no pudo ser completa, porque debido a que Tapia tenía una restricción judicial que le impedía salir del país en ese momento, envió a dos personas de su máxima confianza para acompañar al oficial en el vuelo. Recordemos que Grondona había logrado la libreración de la Fragata Libertad, retenida por unos fondos buitres, en Ghana.

Hasta acá venía todo en orden para el mandamás de la AFA, pero la llegada del nuevo presidente reflotó la idea de convertir a los clubes en sociedades anónimas e incluso habló de posibles inversores y de fenómenos exitosos en otros países del mundo, es decir, un cuchillo en el medio del pecho para un hombre que basa todo su poder en los clubes del ascenso y barriales.

Por eso, la única forma de encontrar un hueco fue empezar a investigar de dónde provenían los fondos que hicieron que el “Chiqui”, modificara en parte su estilo de vida. Unas fotos de unas vacaciones en un yate, movieron el panal y las abejas se pusieron nerviosas. Al momento de irse al Mundial que acaba de terminar, tenía en su prontuario cuatro causas judiciales. Una de ellas, por presunta apropiación indebida de tributos y recursos de la seguridad social por un monto de $ 19 mil millones.

Los pasillos de tribunales no parecen ser un escollo para el “Chiqui”. Logró viajar al país del norte, sentarse al lado de los grandes que manejan el poder mundial y convertirse en uno de los asadores oficiales de la Selección, en esos cortes magros carnívoros, que se devoraban los jugadores argentinos antes o después de cada partido jugado a modo de cábala. El hombre fuerte del fútbol argentino tenía su propia habitación dentro de la concentración y estaba al mando de todo, pero el último día, terminó siendo la presa como le sucede al cazador más furtivo.

La Selección después de un partido épico frente a Inglaterra, alcanza la final y en el entretiempo, el “Dibu”, el hombre que hasta ese momento no venía atajando como lo hizo en ese partido, en la arenga dice que juguemos para adelante, que para atrás era de cagones. Messi, por su parte, dice que se olviden de todo. Comenzó la turbulencia.

 

Teoría 1 – Eduardo Guillermo Feinmann

El periodista dice que el FBI, quería detener al “Chiqui”, por administración fraudulenta,  que estaban dispuestos a hacerlo en el entretiempo y que si era necesario entrar al vestuario lo iban a hacer.

 

Teoría 2 – Pablo Nicolás Carrozza

El periodista convertido en youtuber habló de un pacto entre Infantino, titular de la FIFA y la UEFA, para seguir ocupando el cargo que tiene.

 

Teoría 3 – Andrés Ducatenzeiler ​- Duka

 

El ex presidente de Independiente, convertido en influencer, habló de que Argentina llegó a este partido con la condición de no poner lo que hay que poner, porque la FIFA, le perdonó lo de la famosa bandera que unos jugadores mostraron al final del partido contra Inglaterra que decía que las Malvinas eran Argentinas.

 

Lo concreto

En el triunfo nadie ve los errores y en la derrota aparecen las miserias de ciertos comunicadores que obedecen a intereses que ostentan el poder y no tienen. Pero el pueblo, el que dejó hasta el último billete para comer desde un pedazo de falda hasta caviar con champán, vio un equipo que a pesar de las penurias, perdió dignamente 1 a 0 con España y en tiempo de alargue. Es decir, no llegamos a la suerte de los penales, porque a la misma la tentamos tantas veces, que cuando se necesita de verdad, nos da la espalda, porque la lámpara se desgastó de tanto frotarla.

 

La épica

La vuelta de Juan Domingo Perón a la Argentina el 20 de junio de 1973 marcó el fin de sus 18 años de exilio, pero pasó a la historia como la Masacre de Ezeiza. Lo que debía ser una fiesta popular con millones de personas congregadas en la Autopista Riccheri terminó en un enfrentamiento armado con al menos 13 muertos y cientos de heridos. El avión no pudo aterrizar en Ezeiza y lo hizo en el aeropuerto de Morón.

En la previa de la vuelta de la Selección Argentina, se habló de quiénes venían y quiénes no. El 20 de julio, el día del amigo, el “Chiqui”, se subió al avión sin la copa y sin su amigo que decidió viajar en su avión privado: “Lionel Messi”. Es decir, venía con poder recortado.

Al igual que en la vuelta de Perón, en la Autopista Ricchieri, gente de todos los estratos sociales se empezaron a ubicar a los costados de los carriles para esperar a esos jugadores que les dieron durante 50 días, alegrías y tristezas que no se asemejan para nada a los que nos tiene acostumbrados el poder político de turno. En ese tumulto, sobresalía un ejército de quebrados que pronto pasarán a integrar los rotos que está dejando este gobierno y que se sumarán a los que dejaron los anteriores. Esa gente no pudo ver que el primero que bajó del avión en el hangar de Ezeiza, vestido con zapatillas y saco blanco, usando lentes de sol, como si estuviera todavía en Miami, fue Claudio “Chiqui” Tapia, el primero en acceder al máximo cargo del fútbol argentino desde un club de ascenso. Por eso, tal vez, cuando mucha gente del poder cargue contra él, tenga el prejuicio de que es negro, gordo y peronista.

 

 

Claudio Chiqui Tapia - regreso Ezeiza - OYR

 

Perón bajó en 1973, volvió al poder y todos sabemos cómo terminó. La suerte del “Chiqui”, todavía no está echada. La vez, que la enfermera Sue Carpenter se llevó a Maradona al control antidoping, tras el Argentina 2-1 Nigeria en Boston 1994, terminó con la famosa frase “Me cortaron las piernas”. El “Diego” dio positivo, en el partido siguiente, Argentina, quedó afuera del Mundial y Julio Humberto Grondona accedía a la vicepresidencia de la FIFA, es decir, a manejar las finanzas de la máxima entidad del fútbol argentino. En el anillo que usaba Grondona, estaba la frase “Todo pasa”. Lo mismo pensará el “Chiqui” Tapia, que desde hace un par de años, está armando su nueva base de poder: la provincia de Buenos Aires. Además, de estar al frente de la renovación del Estadio Único de La Plata, es el presidente de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) desde enero de 2025.

 

Texto: Carlos Rolando

Edición: Sandra Peralta

Aclaración de la editora: en el momento que se editaba esta nota, existían por lo menos cerca de diez teorías conspirativas.

 

 

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