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Escritos y charlas sobre cultura rock

Dos de los 4 capítulos sobre literatura y periodismo de rock. Como bonus track, videos y audios para ampliar los mismos, que vas a ir viendo y escuchando a medida que se vayan publicando.

 

Textos de Carlos Rolando

Chapter III – Sergio Rotman y una lección de punk.

 

 

El 5 y 6 de noviembre del 2004, me hice una panzada de música. En esas fechas, en el Club Ciudad de Buenos Aires, tocaron entre otros, Morrissey, Primal Scream, Blondie, PJ Harvey, Pet Shop Boys, Rinocerose, Mars Volta, Electric Six y Stone Love, entre otros.

Daniel Grinbank, fue el productor de ese evento y entre uno de los diálogos mantenidos, mientras él veía los conciertos, como uno más de los tantos que habían pagado su entrada, fue por qué no iba a los vips de las marcas. “A mí me interesa que la marca sponsoree el evento. Hasta ahí llegó mi acuerdo”. Más claro, echale agua.

Como tenía una o dos salidas por hora, durante la programación de FM Cielo, entre los comentarios de música incluía notas a famosos. En una de las búsquedas, para ver quién podía aportar su mirada sobre el festival, me lo encontré a Sergio Rotman, que venía caminando de la mano de Mimí Maura, su pareja y entre las personas que lo acompañaban estaba, Fernando Ricciardi, baterista de Los Fabulosos Cadillacs.

Cuando me arrimé a Rotman, para entrevistarlo, Gaby Álvarez, en ese momento, un relacionista público muy famoso, antes de que su cara apareciera en las noticias policiales, le gritó a Mimí, y mandó a una persona de su staff, para invitarla a una carpa de un auspiciante. Cuando el saxofonista de los Cadillacs, líder de Cienfuegos y Los Sedantes, integrante de Mimí Maura y todo el currículum vitae que le puedas agregar, vio la oportunidad que se le presentaba, rápido de reflejos, dio la siguiente orden: “No salga nadie de la fila, vamos todos juntos” y a mí me dijo: “no te vayas, porque si te salís, nos cagás a todos”. Guardé el grabador en la mochila y acaté su consejo. Terminamos todos con el trofeo más preciado de la noche: la cinta que te abría la puerta de la tan ansiada felicidad: una heladera llena de botellitas de cervezas, las clásicas de 340 cm3.

Cuando la famosa denominación, “nos bajamos dos de pecho”, se hizo realidad, me arrimé a Gaby Álvarez para hacerle una nota y le conté, que quienes estaban en la barra eran más famosos que todos los allí presentes. Eran dos Cadillacs, la banda que diez años antes, con Matador, hizo explotar al rock latinoamericano. Ese día, comenzó como una especie de amistad, con el RRPP, que me permitió acceder a otros vips, en otros festivales o eventos.

15 años después, Rotman sacó su disco solista, en el medio volvió con Cienfuegos y fue confirmado por Vicentico, para ser parte de los Cadillacs que van a tocar en la edición 2020, del Lollapalooza Argentina. Mientras escribo esto, escucho Rotman, es decir, uno de los mejores discos de la década para mí y me acuerdo de la lección de punk y música que me dio esa noche. Espero que se repita otra vez. Con Grinbank, nos volvimos a encontrar y esta vez la charla fue sobre su negación de traer again a Morrissey, después que el ex líder de The Smiths, respaldara a Kevin Spacey, por unas desafortunadas declaraciones del actor a un diario alemán y acusaciones, que hicieron que la justicia americana tomara parte del asunto.

 

Chapter IV – Black Sabbath – The end

 

 

Este es el último de los 4 capítulos, que surgieron, por obra e idea de una charla con Martín Toledo, el domingo después de haber participado de la última noche de El Mentidero. Dirty Ortiz, que también formó parte de la misma, es parte de esta historia.

El 23 de noviembre de 2016, Black Sabbath pisaba el Orfeo Superdomo en el marco de su gira despedida. El concierto de Córdoba, tuvo la particularidad de ser el primero indoor del tour, por ende, una de las polémicas fue el precio de los tickets. Los cordobeses de Hammer y los californianos de Rival Sons, fueron los teloneros.

El motivo de este texto, no es rememorar el concierto de la banda liderada por Ozzy Osbourne, sino reafirmar una creencia sobre el rock. La misma consiste en que cuando al mismo lo ejercitás todos los días, los milagros suceden.

Terminado el concierto, nos fuimos caminando con Dirty, desde el lugar del recital hasta un kiosco ubicado en la esquina de Battle Planas y Rafael Nuñez. Al llegar al lugar y después de haber revisado las influencias de Black Sabbath en algunas bandas, nos encontramos con dos bafles reproduciendo a la radio de rock nacional de Capital Federal y una promoción de cervezas, que no era para desaprovechar. El tema de la conversación varió hacia Vitico. El bajista de Riff, estaba en Córdoba, promocionando los conciertos que se venían con Viticus y ambos lo habíamos entrevistado en locaciones diferentes. Una de las cosas que más me llamó la atención de esa charla con “el canciller”, fue la confirmación que Riff estuvo a punto de ir a tocar a Malvinas, durante el conflicto bélico. Michel Peyronel, por esos años, baterista de la banda e hijo de un almirante de la marina, había realizado las gestiones.

El listado de canciones, que sonaban de cortina, de esa especie de programa radial sobre rock que se estaba dando, sentados en una mesa sobre la Rafael Nuñez, era ameno, es decir, no nos desagradaba, pero con el correr de los minutos, empezamos a tener un acople de sonido que no estaba en nuestros planes. El mismo era simple de arreglar pero complejo por la decisión final: dos cervezas más significaban volverse en colectivo, sabiendo que podíamos estar hasta el amanecer esperando el mismo, porque ya era tarde. No tomarlas, era taxi. Un ítem a tener en cuenta: las direcciones del viaje eran opuestas.

Sencillo: nos tomamos las dos cervezas y cuando estábamos en el último vaso, veo venir el colectivo que me dejaba cerca de mi casa. Por ende, hice un fondo blanco y salí corriendo hacia la parada, que estaba a media cuadra del lugar. Lo mismo le sucedió a Dirty. Misma acción y distancia. Transcurridos un par de minutos, un mensaje de texto, llegaba a nuestros respectivos teléfonos. En el mismo momento, ambos estábamos festejando el milagro del rock.

Estás en el colectivo?

Si

Vos?

También

 

Bonus track – Chau, Furor

Queridos amigos y amigas. Me hubiera gustado leer en las redes, no sólo gente solidarizándose, sino también armando una grilla de bandas y solistas, para tocar y apoyar a una emisora que tanto espacio les dio. Pero, como dije en una nota, lo único que les interesa a los mal llamados artistas de esta ciudad, es salir en el diario que tanto insultan pero que compran cuando aparecen. El viernes, cuando se apague la luz y el último en irse, cierre la puerta, ya nada volverá a ser igual. Los y las que hoy se lamentan, el sábado saldrán de compras con los pocos pesos que le quedan en su bolsillo para el brindis de navidad y la frecuencia va a ser tomada por alguna radio que esté casi en el mismo dial. Desde hace rato, estoy cansado de brindar por la derrota y una esperanza que nunca llega. Por eso, en lugar de solidarizarme, aprovecho este espacio, para decirles, que como buenos argentinos y argentinas, en la victoria estamos todos juntos, pero en la derrota, solo están los que alguna vez creyeron que la victoria era posible. No se pudo, se hizo el esfuerzo, quedan los aprendizajes de los errores, pero eso son puras patrañas. Lo que importa es que el rock perdió un territorio y volver a ganarlo va a llevar tiempo.

 

Chau Radio Furor - OYR